
Sí señor juez, soy culpable. Qué más quiere... Engrillarme, someterme, humillarme?. Yo sé lo que es eso ilustrísima. ¿Y usted? Debería probarlo si no, su señoría. Una pasada por el infierno no le vendría mal a un supremo.
Soy adicto, depresivo, perverso. Abuso de mi poder, del dinero que tengo. Me compro amigos y sexo y drogas para aturdirme, para no tener que ver lo que de verdad soy: una piltrafa vacía, llena de momentos felices que nunca fueron, que yo mismo desperdicio. Arruino la vida de mis hijas, convierto sus nombres en abominaciones y tiro las navidades por el water. Me cago en Dios, en el viejito pascuero, en ellas, en mí y en usted y su sistema de mierda. No se crea que soy egoista, no me importo ni yo. Abuso de mi. Y dejo que los demás abusen de mi. Los traficantes, por supuesto, los proveedores... Es mi forma de pagar, de transar la mercadería. Cuándo ya no hay carácter para ser alguien, cómo cree que se compra la compañía? Y si no, cómo quiere que consiga lo que necesito para convertirme en Ese que usted dice que soy?. Cómo, si no, paso de ser una porquería traumatizada y me transformo en un gigante monstruoso? La droga señoría ilustrísima, la adicción, el abuso, la depresión, la soledad...y el dinero todopoderoso. Alabado sea.
Si, lo acepto señoría...Yo seré el demonio, para que usted pueda ser el dios.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario