40 gotitas para la guatita. Los kebbabs y las demás fritangas han afectado mi hígado... lo de siempre. Keine problem, como dicen aquí que todos hablan más o menos alemán. De hecho el marco es la moneda de uso, en el denar (30 denarios...) nadie confía mucho, solo tiene valor en las provincias donde todavía no se conocen las casas de cambio.
Todavía nadie sabe qué va a pasar aquí. Ayer en Pea, la ciudad más destruida (85 km. Al oeste de Pristina) un grupo de jóvenes voluntarios por la acción cívica, en medio de las ruinas y un hermoso parque, nos contaba que 5 años de protectorado estarían bien y luego podrían elegir presidente. Ellos tienen su candidato, Veton Surroi, hijo de un embajador Yugoslavo que dejó muy buena impresión entre la gente.. Tiene 37 años y dicen que no está contaminado por la política.
Hoy en Metrovitza, una ciudad bien destruida también, tensionada por una división de caricatura marcada por el río que la cruza de un costado a otro, un voluntario francés nos advertía que en los barrios serbios la gente no tiene qué comer. Y siendo los malos de ésta historia no hay mucha ayuda para ellos. Los albaneses en comparación ya tienen de todo. El UCK, la guerrilla albanesa-kosovar, quiere apoderarse de ésos sectores y como las tropas aliadas los tienen controlados y desarmados, se están asociando con la mafia albanesa para conseguir armamento...
“Los criminales deben pagar” reclamaba un médico que fue torturado durante semanas por la policía serbia antes de la ocupación. Debió salir a un campamento en Albania y ahora cree que- “sin los que tienen las manos manchadas de sangre”- todos, albaneses y serbios, podrán vivir juntos en un nuevo país: Kosova.
“Pero aquí no hay industria, no hay economía” advertía nuestra traductora. Vlora tiene 21 años y pasó el conflicto en Alemania. Se sorprende junto con nosotros en cada casa quemada o arrasada, con cada historia de matanza o castigo. No lo hizo tanto con los niños de una escuela a la que tenían que ir por la tarde los 700 alumnos albaneses, para no mezclarse con los 40 alumnos serbios. Esos estudiaban primero y eran los únicos autorizados a usar el gimnasio para jugar basquetbol. Vlora nos contó que por esos mismo motivos ella estudió escondida en una casa particular, 4 años sentada en el suelo. Obtuvo un papel que no es oficial pero que le sirvió para seguir en Alemania y se ve orgullosa del título, sobre todo porque dice “República de Kosova”.



