Un amigo chileno que conocí en Paris me repetía que esas bellas calles estaban regadas de sangre... En las esquinas de los puentes sobre el Sena, en los edificios públicos, en las escuelas tradicionales, en los teatros, en las plazas, en los cementerios, en las estaciones de trenes; en los hoteles y los hospitales; en las cárceles y en las iglesias también, evidentemente. Caminando por ahí, en todas partes de esa hermosa ciudad se habían desarrollado escenas terribles. Crímenes históricos que habían parido héroes y miserables pero sobre todo una enciclopedia de fantasmas.. Noches de cuchillos largos, masacres santiguadas, besos envenenados, estocadas de pasillo, ejecuciones militares, hogueras y linchamientos y mejor que todo eso... decapitaciones públicas. El ejemplar pero frío civismo de los parisinos descansa, en efecto, un mar de sang froi.
Las mismas calles esas que vieron nacer el Terrorismo de Estado, encaminaron -y casi al mismo tiempo- la Declaración de los Derechos del Hombre. Hoy, ésta congelada mañana de invierno, 400 mil ejemplares del semanario Charlie Hebdo se repartieron por esas calles entre la multitud antes que el sol alcanzara el mediodía. Se vendió todo. Un número especial dedicado a la guerra de las caricaturas. En portada: Mahoma sobrepasado por los integristas se lamenta, con las manos ocultando su llanto, lo duro que es ser adorado por huevones... De 15 hojas, 11 son para el tema. Además, repiten los 12 dibujos que publicaron en Dinamarca y que desbordaron la furia de multitudes del Oriente Próximo que salieron a quemar banderas y a las respectivas embajadas también. Los más dejaron de comprar productos europeos, otros prometieron cabezas...
Charlie Hebdo es un veterano en esas lides. Fue fundado por un escirtor y periodista, heredero del más clásico laicisismo francés. En 1960 se llamó Hara Kiri pero 10 años después, entre el olor a pólvora que dejó mayo del 68, Francois Cavanna lo convirtió en Charlie... izó la bandera del ateísmo y tomó en ristre el humor, en la mejor tradición de la sátira popular francesa. Cómica, insolente y bien pensada. Dios es un neurótico narcisista: creó a los hombres especialmente para hacerse adorar, por ejemplo. Charlie Hebdo volvió el 92 después de 10 años en las sombras y cuando celebraba una nueva década, en noviembre del 2002, despertó la cólera de la comunidad musulmana en París, ya se sabe, influyente e inflamable. Publicaron un dibujo de Mahoma con un cigarro y un trago, eligiendo mujeres de un concurso de damas en hábito que se llamaba Elec
ción de la Miss Saco de Papas.
Amenazaron con matarlos a todos. Cuentan que el jefe de redacción le preguntó un día al director si iban a perder la cabeza por el diario ... y Philippe Val contestó que sí, que por supuesto. Tanto lío por un dibujo de Dios y dios ni siquiera existe, por ejemplo. Val es un hombre que muchos desprecian y algunos lo apuntan con alaraca, incluso desde la izquierda y casi sobre todo desde la izquierda. Puso al semanario en la trinchera del ecologismo, el antiimperialismo y el antifacismo rubicundo y se declaró en guerra por la democracia. Sus armas son el texto y las caricaturas y no perdona ni a la izquierda, ni menos a la izquierda política a la que acusa de ser complaciente con los movimientos islamistas y ciega ante sus desviaciones contra la libertad.
Por lo demás tiene la cara y el tono autosuficiente de los intelo franceses. Es de una pluma pedante y ácida que le sirve para pontificar sobre la inteligencia y muchos se cansaron ya de su estilo. (Se rieron mucho de él cuando fue a un programa de TV del que había dicho que convertía a sus invitados en muertos y payasos, al que no iría jamás, como tampoco a las corridas de toro) Lo acusan de desviar la tradición de la vieja y querida revista y de distorcionar la realidad. Hoy el presidente Chirac le pidió evitar provocaciones y Val respondió apagando el fuego con bencina, prometió poner en las calles otros 160 mil ejemplares. “No hay que herir la fe de los creyentes, nos dicen personas razonables y los empresarios del yogur que temen el boicot. Estamos abiertos al debate. Pero, dado que el debate tiene lugar, hará falta en adelante que ciertos creyentes dejen de herir inmediatamente a aquellos que no comparten estrictamente las mismas convicciones que ellos. Y que cesen de responder al lápiz y a la pluma con el puñal y el cinturón de explosivos” .
miércoles, febrero 08, 2006
Perder la cabeza.
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